ago 01 2010

Crónica de unos viajes bici+tren de largo recorrido (II)

» Escrito en Tus historias por antonio a las 21:27

Parece que desde hace poco (y no sabemos si en relación con las negociaciones que hemos tenido estos últimos meses con Renfe) hay una serie de actitudes positivas por parte de los interventores  que  contrastan con otras decisiones tal vez  tomadas hace tiempo y no desactivadas o lo que sería peor tomadas  actualmente. Por ejemplo, la puesta en funcionamiento y con exclusividad de trenes TRD en líneas como la  Madrid-Soria y otras de las que nos llegan noticias como la  Valladolid-Puebla de Sanabria, la eliminación de los servicios regionales entre la meseta y Asturias o que en la web y a pesar de que en los nuevos modelos de tren que hacen los servicios Avant hay lugar para bicis, se anuncie la prohibición del transporte de bicicletas en estos servicios.

Hay un convenio de colaboración entre Con Bici y Renfe que está poniéndose en marcha (ya se sabe que las cosas de palacio van despacio) que esperamos repare estas incongruencias que no hacen más que aumentar el recelo de los que nos comentan las noticias en este mismo blog.

Pero a lo que iba, la crónica de este julio de 2010.


Empezaré contando cómo fue el acceso a la ruta de primeros de mes, una ruta de 6 días entre Teruel a 900 m de altitud y Tortosa a 12 m sobre el nivel del mar donde casi muere el Ebro, cruzando las montañas de Teruel, Castellón y Tarragona (con algún puerto a 1600 m) de la sierra de Gúdar, el Maestrazgo turolense, els Ports de Morella, la Tinença de Benifassà y el Port de Tortosa. Desde Valencia íbamos a salir 4 personas hasta Teruel. Gracias a la intransigencia de la normativa especial que rige el acceso de bicicletas en los trenes MD nos obligaban a solicitar dos permisos uno para 3 personas en un tren y otro para una persona en el tren siguiente cosa que al final no ocurrió porque dicha persona se dio de baja en el viaje. En Teruel quedamos con un socio de Pedalibre que viajó entre Madrid y Zaragoza en un tren regional Express (en una 470) y desde Zaragoza en un MD (diesel serie 599) para el cual no pidió el obligado permiso. Cuando nos encontramos en la estación de Teruel, bajó con él un chaval que también había viajado en el MD sin el permiso, lo que implica que el interventor aplicó (como estábamos pidiendo en nuestras últimas negociaciones) flexibilidad positiva en la normativa vigente. Tras la ruta y ya en Tortosa, dos miembros de la expedición nos volvimos a Valencia en un regional y otros dos se dirigieron hacia Tarragona en otro. Ambos servicios ferroviarios estaban servidos con unidades eléctricas de la serie 470 que son las que menos problemas nos dan para llevar bicicletas pues disponen de un amplio espacio para llevarlas y las plataformas de acceso son anchas y no demasiado elevadas.

Una semana después, iniciamos dos personas otro viaje de dos semanas que nos llevaría desde Reinosa (donde nace el Ebro) hasta Soria recorriendo parte de las provincias de Burgos y Soria y que comenzó y acabó en Valencia. El plan bicitrenero fue el siguiente:
Viernes 16 de julio, debido a las obras del AVE salimos de Valencia a las 8’14 h  (desde Sant Isidre y no desde la estació del Nord)  hasta Villaverde Bajo en un tren regional servido con un Man de la serie 592 que tiene dos pequeños furgones en cada extremo del tren y dónde coincidimos con el interventor más enrollado de la zona de Levante. Tras pasar por Cuenca y Aranjuez el tren finaliza su recorrido en la estación de cercanías de Villaverde bajo y en el mismo andén cogemos unos minutos después un cercanías de la serie Civia en el que coincidimos con otros dos bicicleteros y unas chicas un poco pasaditas de alcohol con un carro robado de un centro comercial. Da igual, la plataforma de piso bajo del Civia da para todos/as. Bajamos directamente en Chamartín. Por una vez, las obras del AVE nos benefician respecto a la situación previa, pues el tren a Chamartín lo hubiéramos tenido que coger en Atocha lo que nos hubiera obligado a bajar a las vías pasantes de los cercanías con el consiguiente engorro de escaleras mecánicas o ascensores y torniquetes de control de accesos.

Después de comer en Chamartín cogemos un regional que sale hasta Ponferrada y que tomaremos hasta Palencia. Bajamos en el amplio ascensor nosotros dos y otra ciclista cargada con alforjas. Descargamos las alforjas y subimos junto a la otra chica que no las descarga.  En el tren, una 470, entrarían más tarde 3 bicitreneros más con alforjas y a los que aconsejamos desmontaran las alforjas para así caber todos. Parece que son gente (una y otros) que van al camino de Santiago y no están muy puestos en la importancia de desmontar alforjas para así  acondicionar las bicis mejor y de que así pueda entrar más gente. El interventor, ni bien ni mal, comenta un poco con nosotros sobre Reinosa destino final de nuestro viaje.

En Palencia cambio de tren, detrás nuestro viene uno que ha salido de Valladolid unos minutos más tarde y que se dirige a Santander. En pantalla dan vía 2 en el otro andén y cruzamos las vías por un paso al mismo nivel próximo. En ese andén hay dos guiris con una bici que arrastra un remolque de carga. De repente cambian la orden y por megafonía dicen que el tren llegará por vía 1 que es dónde inicialmente estábamos, nos cambiamos sin prisa pero vemos a los guiris correr con el remolque por un lado y las dos bicis por otro y les ayudamos a subir al tren. El tren es también una 470 pero modificada respecto a todas las que conozco pues no lleva espacio para bicis y la disposición y forma de los asientos es una mezcla entre media distancia y cercanías (es el tren conocido como tren de la playa). El interventor tampoco nos pone problemas a nosotros ni a los guiris que suben en la otra plataforma. Por fin, llegamos a Reinosa hacia las 10 de la noche.

Dos semanas después, el día 30 de julio llegamos a Soria y nos dirigimos hacia la estación para saber su exacta ubicación, pues al día siguiente debemos coger el tren a las 8’45 h. Al llegar a la estación nos encontramos con un tren de la serie 594 (TRD) lo cual nos da mala espina pues como sabréis no admite bicicletas. Entro en el vestíbulo y pregunto en taquillas y me dicen que “últimamente nos están mandando este material” refiriéndose al tren y que lo de llevar bicis pues será el interventor quien lo decida. Yo le contesté que yo tenía un billete y un permiso para bicis para volverme el día 31 desde Zaragoza a Valencia y que iba a subir si o si pues en los horarios que yo vi. por Internet y los que figuraban allí mismo en la estación ponía que entre Soria y Madrid sólo había servicios Regionales (con además un simbolito de una bicicleta) y que si cambiaban el material eso no era problema mío. El hombre me dio la razón y me dijo que los horarios nuevos que estarían vigentes a partir del 16 de agosto eran todo servicios TRD.  Al final y tras darme la noche, el día 31 a las 8 y pico de la mañana compramos los billetes y entramos en el TRD que estaba estacionado en el andén y al que no subieron más de 15 viajeros. Buscamos el espacio destinado a PMR y colocamos las bicis de pie y apoyadas los manillares sobre el respaldo de un par de asientos y las amarramos con unos pulpos elásticos. Tal nos quedó la falla que el interventor cuando entró no pudo más que admirarse y darle el visto bueno. El hombre se portó correctamente y más tarde nos ayudó a bajar las alforjas en la estación de Sigüenza.

En Sigüenza nos encontramos con un alemán que estaba entrando en la estación cuando nosotros salíamos para darnos una vuelta por el pueblo durante las dos horas de espera que nos quedaban para coger el regional Express que desde Madrid se dirigía a Zaragoza Delicias. Dejamos la visita para otra ocasión y nos pasamos el tiempo en la cantina de la estación hablando con este viajero que venía desde Portugal pasando por Extremadura y Ávila, Madrid y Guadalajara. Nos contaba que llevaba desde Guadalajara hechos casi 100 km intentando encontrar una estación de tren en uso pues quería llegar a Barcelona en unos días y necesitaba del tren para ello (su comentario nos dio una verdadera idea del abandono ferroviario que se ha venido teniendo en nuestro país desde que la carretera y las autovías impusieron su ley). Ya en el tren nos encontramos con otros 3 ferrociclistas de los que no desmontan las alforjas, pero encontramos hueco para las nuestras entre ellos sentados/as en los trasportines y sus bicis. Por su parte, el alemán desconocedor del espacio destinado para bicis de la 470 subió por la plataforma contigua y colocó su bici de pie y amarrada con su antirrobo al maletero destinado a equipajes, demostrando así, que la bici, como siempre hemos defendido desde Con Bici, es también un equipaje. Ya en Zaragoza Delicias salimos de andenes por las comodísimas rampas (que no escaleras) mecánicas y nos encontramos con varios cicloturistas solitarios (hombres y mujeres) que buscaban dentro de la estación sus trenes y entre ellos un sevillano con destino el Pirineo, que nos preguntó al respecto y que nos relató lo que ya sabemos: y es que desde Sevilla se hace casi imposible salir con bici en un tren (cosas de la modernidad y la alta velocidad).

Nos fuimos a Portillo por ser estación de origen y estación dónde no hay que pasar los cinco bártulos y la bici por el escáner, y allí nos topamos con otra pareja de cicloturistas. Verdaderamente Zaragoza era ese día un día de ferrociclistas. Teníamos la necesaria  autorización para bicis  que pedimos por teléfono antes de salir de viaje y los billetes comprados por teléfono dos días antes desde un pueblo de Soria con los números de asiento del coche 2 próximos al espacio para bicis (en los MD 599 son entre los 69 y 84). Colgamos nuestras bicis (tras desmontar las alforjas y ponerlas en el maletero adyacente) en dos de los tres ganchos del MD diesel 599 (por cierto, uno de ellos era demasiado estrecho y en ninguno de ellos caben ruedas de bicis de montaña aunque ese no fuera nuestro caso). Al pasar por Zaragoza Delicias subió un chaval con la bici metida en una bolsa pues venía en autobús desde Bilbao pagando 10 euros en la compañía Alsa; era el mismo que a principios de mes bajó en Teruel con esa misma bici sin enfundar y sin pedir permiso. Estuvimos hablando con él hasta que se bajó en Cella pues su destino era Albarracín. Nos confesó que la pasada vez sabía que tenía que pedir autorización pero que llamó a un teléfono de información de Renfe y no supieron decirle dónde daban las autorizaciones. Le comentamos que daba la casualidad que desde hace un mes o dos en los nuevos horarios que dan en atención al viajero vienen los teléfonos y los horarios de atención de Zaragoza y Valencia  donde deben pedirse las autorizaciones lo cual es todo un logro por parte de Renfe.

El interventor por su parte tampoco nos dijo nada sobre las bicis así que por lo visto parece que desde hace poco y no sabemos si en relación con las negociaciones que hemos tenido estos últimos meses con Renfe (en la que entra la que llevamos en Madrid con Francesc Romeu y Lucas Calzado ya comentada en este blog y otras posteriores con Francesc Romeu en la sede de Valencia en Bici  y vía telefónica y electrónica incluso a lo largo de este viaje) están dándose una serie de cambios de actitud muy positivos que se contradicen con otras decisiones tal vez  tomadas hace tiempo y no desactivadas o lo que sería peor tomadas  actualmente. Por ejemplo, la puesta en funcionamiento y con exclusividad de trenes TRD en líneas como la  Madrid-Soria y otras de las que nos llegan noticias como la  Valladolid-Puebla de Sanabria, la eliminación de los servicios regionales entre la meseta y Asturias o que en la web y a pesar de que en los nuevos modelos de tren que hacen los servicios ALvia hay lugar para bicis, se anuncie la prohibición del transporte de bicicletas en estos servicios.

Hay un convenio de colaboración entre Con Bici y Renfe que está poniéndose en marcha (ya se sabe que las cosas de palacio van despacio) que esperamos repare estas incongruencias que no hacen más que aumentar el recelo de los que nos comentan las noticias en este mismo blog.  Para finalizar decir desde aquí que si bien es verdad que el patrimonio ferroviario español siempre ha sido escaso respecto a otros de Europa y que encima lo poco que había se va cerrando y abandonando (por la provincia de Soria por ejemplo pasan varias líneas clausuradas como Soria-Burgos, Soria-Logroño, Valladolid-Ariza o el nunca abierto Santander-Mediterráneo) el que se está manteniendo tiene unas condiciones de accesibilidad adecuadas y en algunos casos casi sobresalientes. Sugerimos pues menos torniquetes, escáneres y escaleras y más ascensores grandes, rampas mecánicas y pasos al mismo nivel que por suerte, haberlos los hay en muchas estaciones .

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